HISTORIA

El núcleo urbano actual de Minglanilla se crea allá por el año 1.505, primero como aldea perteneciente a la Villa de Iniesta y posteriormente en 1.564 como villa independiente perteneciente al reino de Castilla y encuadrado en el Marquesado de Villena y Obispado de Cuenca.Su fundador fue Juan López de Minglanilla quien junto a sus tres hijos construyó a primeros del S.XVI tres o cuatro casas.

Su nombre deriva porque junto a una fuente había en ella un minglano o granado. No obstante la tradición popular fantasea una leyenda novelesca de una linda joven, llamada Minga y por mote la Galanilla, a la cual galanteaban varios opulentos magnates y de ahí según la leyenda que el pueblo tomara el nombre de la Minglanilla.

En el año 1575 la formaban junto con su anejo la Fuente Vicente formada por 18 ó 20 vecinos, ciento treinta casas y vecinos labradores y trabajadores de la mina, yeso, madera, leña y carbón, sin que existieran hidalgos, castillos o fortalezas, sino casas de tierra y piedra, de un suelo, cámara y tejado.

En esa fecha ya se había construido la Iglesia Parroquial, cuya advocación es de Nuestra Señora de la Piedad.

La prehistoria nos ha dejado un importante legado traducido principalmente en el abrigo de pinturas rupestres de la Hoz de Vicente descubierto el 1 de mayo de 1987 y que nos ofrece más de un centenar y una gran variedad de pinturas rupestres postpaleolíticas. El citado abrigo se sitúa a escasos metros del río Cabriel y en una zona enormemente accidentada. En la misma se encuentran representadas escenas de hombres y mujeres, que giran en torno a la caza de cérvidos, indudable huella de la existencia en nuestro término municipal de comunidades humanas cazadores, recolectores, antes de que se asentara el pastoreo y los grupos productores de alimentos.

En las partidas de terreno situadas al Este de Minglanilla, allí donde la fuerza del río Cabriel había excavado una gran grieta en los albores de las hoces, se encuentran los vestigios de nuestros más ancestrales moradores. El abrigo de Vicente demuestra indudablemente que en esos parajes de difícil accesibilidad se asentó una colonia humana nuestros mas remotos antepasados.

Dicho lugar reunía las características paisajísticas idóneas que precisaba el hombre en la prehistoria: abrigos y cuevas para protegerse de las inclemencias atmosféricas, clima suave, terreno de difícil penetración y fácil defensa necesaria en una sociedad armada que giraba en torno a la subsistencia y cercanía el agua imprescindible para la vida.

Los libros, de historia indican que durante la época fenicia e íbera comenzó a explotarse la mina de la sal y de cuya importancia en el Imperio Romano dejó Plínio constancia escrita, alabando sus cualidades medicinales muy apreciadas en Roma. De la época romana quedan algunos restos de asentamientos y del viejo camino romano de Iniesta a las Salinas.En la época de la documentación musulmana no parece que en el término existiera una notable presencia mora y unicamente existen contados núcleos arqueológicos.

Tras su constitución como villa independiente en el año 1589 se le concede el Privilegio para que pueda usar su jurisdicción. Su importancia la va adquiriendo desde finales del siglo XVII y así la villa se recoge en un mapa del Obispado de Cuenca fechado en el año 1692. En los mapas de España la primera constancia la encontramos en un mapa elaborado en el año 1750 y desde entonces se recoge en bastantes mapas antiguos.En el año 1726 la villa inicia un pleito contra el Estado reclamando cobrar ocho mrs por cada fanega de sal que se extrajera del salero o almacén al pleito finaliza con la sentencia de 4 de marzo de 1727 y desde entonces hasta el cierre de la mina el medidor de la fábrica cobraba un mrs y el Ayuntamiento de la villa los restantes siete.

Durante la invasión Napoleónica y una vez producido un levantamiento en Valencia el 17 de mayo de 1808, se ordenó al mariscal Moncey que sofocara la citada rebelión llegando a través de Cuenca a Minglanilla allá durante los días 19 ó 20 de junio, sin encontrar Alcalde y la mayor parte de la población huída a los montes.

Mientras tanto las fuerzas valencianas llegaron a Puente Pájaro que fue cortado y en el que apoyaron los cañones y el resto de las fuerzas se situó en la Venta de Contreras y Vadocañas. El día 21 la expedición francesa quedaron dueños del paso y avanzaron hacia el Levante, siendo rechazados en Cuarte. El Brigadier valenciano D. Felipe de Saint March marchó posteriormente a Cuenca permaneciendo en Minglanilla el día 25 de julio.

En 1850 la villa la forman 498 casas y una escuela de primeras letras a la que asisten 83 alumnos y sus tierras poco productivas están plantadas de azafrán, legumbres, viñas, olivas, cereal y huertas, y en ellas viven algunas cabras montesas, lobos y zonas.

A principios de 1874 las fuerzas carlistas encabezadas por José Santos, viejo coronel de Cabrera concibió atacar Requena. Mientras tanto el Brigadier liberal Calleja se encontraba en Minglanilla y apostándose en el magnífico Puente de Contreras obra del afamado ingeniero D. Lucio del Valle, para atraer mejor a las fuerzas carlistas. Santer ordenó a Cucala coger a la brigada Calleja atravesando el Pajazo si salía de Minglanilla, mientras Vidal y Rivera defendían desde Villalpardo el flanco izquierdo y Santer se movía por la Carretera de las Cabrillas a impedir el paso del brigadier liberal calleja que sería hostilizado en la retaguardia por Cucala. Al cruzar Santer con la caballería e infantería el Puente, Calleja ordenó el fuego a los dejando maltrecha la facción y cubierta de cadáveres el puente y el camino. Mientras tanto Cucala desde la retaguardia dividió su gente en dos columnas una para atacar el pueblo de Minglanilla y otra a Calleja.

En la acción hubo numerosas bajas por ambos lados y Cucala hubo de retirarse herido en un brazo. En esta batalla más conocida en los libros de Historia como “La acción de Minglanilla” el bando liberal se impuso a los Carlistas.

Fue en el siglo XIX cuando vivió y murió nuestro personaje más ilustre, el Teniente General Manuel Crespo Cebrian (1792-1868). Participó en la guerra de la Independencia con 17 años y también en la de la insurrección de América, donde defendió hasta el último momento la Plaza de Maracaibo resistiendo dos años y medio. Peleó contra los carlistas y en 1840 fue nombrado gobernador de Cartagena. En 1848 fue Diputado a Cortes por el distrito de Requena.
Igualmente fue en este siglo y en concreto en 1848 mando el misionero minglanillero padre Fernando Sánchez fundó en la Isla de Cebú (Filipinas) el pueblo de Minglanilla, localidad que en el año 1995 contaba con 50.000 habitantes, situada a 15 kilómetros de la ciudad de Cebú.

Durante la última guerra civil española, en Minglanilla no se desarrollaron acciones bélicas. En cambio a finales de la década de los cuarenta y principios de los cincuenta en nuestro término municipal y debido a lo abrupto y accidentado del terreno de las Hoces del río Cabriel se instalaron partidas de maquis que se ocultaban en sus cuevas, siendo el “Manco de la Pesquera” el guerrillero más afamado. Su nombre deriva al explotarle una bomba que el mismo manipulaba y amputarle dos falanges de los dedos de a mano izquierda. Herido fue curado en Minglanilla por el practicante Adolfo Vieco. Fue en Minglanilla donde terminó prácticamente la resistencia organizada de los maquis contra Franco después de una intensa y amplísima batida por la zona.

Con la llegada del régimen democrático, Minglanilla se incorporó al mismo, al votar masivamente a favor de la aprobación de la ley para la reforma política y nuestra constitución española de 1978.